Enseñanza · Las Moradas
El alma, castillo de diamante
La dignidad del alma: un castillo con Dios en el centro.
«Es considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas.»
Santa Teresa de Jesús — Moradas del Castillo Interior I, cap. 1
Para entender
Un castillo que se recorre orando
Es la imagen más famosa de Santa Teresa: el alma como un castillo de cristal con muchas moradas, y en la más honda, en el centro, vive Dios. La vida espiritual es el camino desde las moradas de afuera hacia ese centro.
Y la puerta del castillo, dice ella, es la oración. Nadie entra por otra parte. Antes de hablar de pecados o de esfuerzos, la Santa empieza por la dignidad: el alma es tan hermosa que Dios quiso habitarla. Conocer esa dignidad ya es empezar a orar.
La fuente
Las Moradas I, capítulo 1
Escrito en 1577 por obediencia, cuando ya no tenía el Libro de la Vida (estaba en manos de la Inquisición). De esa prueba nació su obra más madura: el mapa del camino interior del alma hasta Dios.
Otra palabra suya
«No hallo yo cosa con que comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad; pues Él mismo dice que nos crió a su imagen y semejanza.»
Santa Teresa de Jesús — Moradas del Castillo Interior I, cap. 1
Para orar y enseñar
Cómo llevar esta enseñanza a la oración
Así la usamos en el grupo de oración; sirve igual para orar a solas o en familia.
1
Leer despacio
Lean el texto dos veces, en voz alta, sin prisa. La segunda vez, más lento que la primera.
2
Guardar silencio
Un momento de silencio. Dejen que una palabra o frase se quede con cada uno.
3
Conversar con las preguntas
Compartan sin prisa y sin debate: aquí no se discute, se comparte lo que Dios va mostrando.
4
Terminar con una resolución
Cada uno nombra un paso concreto para la semana, y se cierra con una oración.
Preguntas para conversar
- ¿Creo de verdad que mi alma vale tanto — que Dios quiso habitar en su centro?
- ¿En qué «morada» siento que ando: lejos, en camino, cerca?
- ¿Qué lugar tiene la oración — la puerta — en mi semana real?
Para la vida diaria
Tres maneras de practicarla esta semana
1
Antes de orar, recuerde diez segundos quién vive en el centro de su alma.
2
Cuando se sienta poca cosa, repítase: Dios no habita casas sin valor.
3
Entre cada día por la puerta: un rato de oración, aunque sea breve.
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