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Enseñanza · Las Fundaciones

Entre los pucheros anda el Señor

La santidad no espera a que termine el trabajo: está dentro de él.

«Cuando la obediencia os trajere empleadas en cosas exteriores, entended que, si es en la cocina, entre los pucheros anda el Señor, ayudándoos en lo interior y exterior.»

Santa Teresa de Jesús — Libro de las Fundaciones, cap. 5

Para entender

Dios en lo ordinario

Santa Teresa escribe esto a monjas que se quejaban de que el trabajo les quitaba tiempo de oración. Su respuesta es luminosa: Dios no está solo en la capilla. Anda entre las ollas, en la cocina, en el trabajo de cada día.

Es una de sus enseñanzas más queridas para quien vive ocupado: la vida ordinaria — cocinar, trabajar, cuidar, servir — no es un obstáculo para encontrar a Dios. Es un lugar de encuentro, si se hace con amor y de cara a Él.

La fuente

Las Fundaciones, capítulo 5

Comenzado en 1573, este libro cuenta la historia de los conventos que la Santa fundó por toda España. El capítulo 5 trata de la obediencia y del trabajo — y de cómo lo exterior no aparta de Dios a quien ama.

Otra palabra suya

«No está el amor de Dios en tener lágrimas ni estos gustos y ternura, sino en servir con justicia y fortaleza de ánima y humildad.»

Santa Teresa de Jesús — Libro de la Vida, cap. 11

Para orar y enseñar

Cómo llevar esta enseñanza a la oración

Así la usamos en el grupo de oración; sirve igual para orar a solas o en familia.

1

Leer despacio

Lean el texto dos veces, en voz alta, sin prisa. La segunda vez, más lento que la primera.

2

Guardar silencio

Un momento de silencio. Dejen que una palabra o frase se quede con cada uno.

3

Conversar con las preguntas

Compartan sin prisa y sin debate: aquí no se discute, se comparte lo que Dios va mostrando.

4

Terminar con una resolución

Cada uno nombra un paso concreto para la semana, y se cierra con una oración.

Preguntas para conversar

  1. ¿Cuál es «mi cocina» — el trabajo ordinario donde me cuesta ver a Dios?
  2. ¿Qué cambiaría si hiciera esa tarea de hoy «de cara a Él»?
  3. ¿A quién sirvo con mi trabajo, aunque no lo vea?

Para la vida diaria

Tres maneras de practicarla esta semana

1

Elija la tarea más rutinaria de su día y ofrézcala a Dios antes de empezarla.

2

Ponga una señal pequeña en su lugar de trabajo que le recuerde: aquí también anda el Señor.

3

Al terminar el día, nombre dónde encontró a Dios trabajando — aunque haya sido en la cocina.