Enseñanza · Las Moradas
La humildad es andar en verdad
La humildad no es sentirse poca cosa: es ver claro.
«La humildad es andar en verdad; que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira.»
Santa Teresa de Jesús — Moradas del Castillo Interior VI, cap. 10
Para entender
Ver claro delante de Dios
Para Santa Teresa la humildad no es un sentimiento triste sobre uno mismo: es la verdad. Ver lo que somos — criaturas frágiles, que todo lo bueno lo recibimos — y ver quién es Dios. El humilde no se desprecia: simplemente no se engaña.
Por eso la humildad da paz y la soberbia cansa: mantener una imagen falsa agota. Andar en verdad es descansar en lo que uno es delante de Dios, sin inflarse y sin esconderse.
La fuente
Las Moradas VI, capítulo 10
Escrito en 1577, el Castillo Interior es la obra cumbre de la Santa. En las sextas moradas, hablando ya de las gracias más altas, insiste: cuanto más cerca de Dios, más verdad — nunca menos.
Otra palabra suya
«La humildad siempre labra como la abeja en la colmena la miel, que sin esto todo va perdido; mas consideremos que la abeja no deja de salir a volar para traer flores.»
Santa Teresa de Jesús — Moradas del Castillo Interior I, cap. 2
Para orar y enseñar
Cómo llevar esta enseñanza a la oración
Así la usamos en el grupo de oración; sirve igual para orar a solas o en familia.
1
Leer despacio
Lean el texto dos veces, en voz alta, sin prisa. La segunda vez, más lento que la primera.
2
Guardar silencio
Un momento de silencio. Dejen que una palabra o frase se quede con cada uno.
3
Conversar con las preguntas
Compartan sin prisa y sin debate: aquí no se discute, se comparte lo que Dios va mostrando.
4
Terminar con una resolución
Cada uno nombra un paso concreto para la semana, y se cierra con una oración.
Preguntas para conversar
- ¿Dónde me cuesta más «andar en verdad»: conmigo, con los demás o con Dios?
- ¿Qué imagen mía me agota sostener?
- ¿Qué don recibido estoy tratando como si fuera logro mío?
Para la vida diaria
Tres maneras de practicarla esta semana
1
Al examinar el día, nombre una verdad sobre usted — sin inflarla y sin esconderla.
2
Reciba el próximo elogio dando gracias a Dios en silencio: la abeja vuelve a la colmena.
3
Cuando se compare con otros, cambie la pregunta: ¿qué me está pidiendo Dios a mí?
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