Enseñanza · Poesías
Nada te turbe
Las palabras que la Santa llevaba consigo, para los días de miedo.
«Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia todo lo alcanza;
quien a Dios tiene nada le falta:
sólo Dios basta.»
Santa Teresa de Jesús — Poesías
Para entender
Un ancla para el alma
Estos versos se conocen como la «letrilla» de Santa Teresa; la tradición cuenta que los llevaba consigo. Son una escuela entera de confianza en siete líneas: todo lo que nos turba pasa, y Dios no cambia.
No es una promesa de que no habrá dificultades. Es una jerarquía: las cosas pasan, Dios permanece. Quien ordena su corazón así puede atravesar el miedo, la enfermedad y la pérdida sin quedarse sin piso. Es también la frase que acompaña a NUTEJE: «Quien a Dios tiene, nada le falta».
La fuente
Poesías
Santa Teresa componía versos para sus hermanas, para las fiestas y los caminos de fundación. Esta letrilla es el más famoso de todos sus poemas y se reza en el mundo entero.
Otra palabra suya
«Teniendo tan buen amigo presente, con tan buen capitán que se puso en lo primero en el padecer, todo se puede sufrir.»
Santa Teresa de Jesús — Libro de la Vida, cap. 22
Para orar y enseñar
Cómo llevar esta enseñanza a la oración
Así la usamos en el grupo de oración; sirve igual para orar a solas o en familia.
1
Leer despacio
Lean el texto dos veces, en voz alta, sin prisa. La segunda vez, más lento que la primera.
2
Guardar silencio
Un momento de silencio. Dejen que una palabra o frase se quede con cada uno.
3
Conversar con las preguntas
Compartan sin prisa y sin debate: aquí no se discute, se comparte lo que Dios va mostrando.
4
Terminar con una resolución
Cada uno nombra un paso concreto para la semana, y se cierra con una oración.
Preguntas para conversar
- ¿Qué es lo que hoy más me turba — y qué me dice de eso esta letrilla?
- «Todo se pasa»: ¿qué cosa difícil de mi vida ya pasó, y qué aprendí de ella?
- ¿Qué significaría esta semana vivir como quien cree que «sólo Dios basta»?
Para la vida diaria
Tres maneras de practicarla esta semana
1
Aprenda la letrilla de memoria; récela despacio cuando llegue el miedo.
2
Ante una preocupación, hágase las dos preguntas: ¿esto pasará? ¿Dios cambia? — y ordene el corazón con esas respuestas.
3
Escríbala y péguela donde la vea a diario: la cocina, el espejo, el escritorio.
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