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Enseñanza · Las Moradas

Amar mucho, no pensar mucho

La medida de la oración — y de la vida — no es la cabeza: es el amor.

«No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho; y así lo que más os despertare a amar, eso haced.»

Santa Teresa de Jesús — Moradas del Castillo Interior IV, cap. 1

Para entender

La vara con que se mide todo

Cuántas personas se desaniman en la oración porque «no pueden concentrarse». Santa Teresa las libera: la oración no se mide por los pensamientos, sino por el amor. Si la mente se va, el corazón puede quedarse.

Y da un criterio práctico para toda la vida espiritual: haz lo que más te despierte a amar. Ese es el examen: no cuánto sé, cuánto siento o cuánto cumplo — sino si estoy amando más a Dios y a los que tengo al lado.

La fuente

Las Moradas IV, capítulo 1

En las cuartas moradas la Santa empieza a hablar de lo que Dios hace en el alma cuando la oración se hace honda. Justo ahí — donde otros pondrían técnica — ella pone esta regla simple: amar más.

Otra palabra suya

«Siempre que se piense de Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes; que amor saca amor.»

Santa Teresa de Jesús — Libro de la Vida, cap. 22

Para orar y enseñar

Cómo llevar esta enseñanza a la oración

Así la usamos en el grupo de oración; sirve igual para orar a solas o en familia.

1

Leer despacio

Lean el texto dos veces, en voz alta, sin prisa. La segunda vez, más lento que la primera.

2

Guardar silencio

Un momento de silencio. Dejen que una palabra o frase se quede con cada uno.

3

Conversar con las preguntas

Compartan sin prisa y sin debate: aquí no se discute, se comparte lo que Dios va mostrando.

4

Terminar con una resolución

Cada uno nombra un paso concreto para la semana, y se cierra con una oración.

Preguntas para conversar

  1. ¿Con qué vara estoy midiendo mi vida de fe: pensar, sentir, cumplir… o amar?
  2. ¿Qué es lo que más me despierta a amar? ¿Le doy espacio cada semana?
  3. ¿Quién necesita esta semana un amor mío más concreto?

Para la vida diaria

Tres maneras de practicarla esta semana

1

Si la mente se va en la oración, vuelva al corazón: dígale a Dios que le ama — y ya está orando.

2

Identifique qué le despierta más a amar — un salmo, un canto, servir — y dele un espacio fijo en la semana.

3

Mida la semana con la vara de ella: ¿amé más? — no ¿sentí más?